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UNA BUENA NOTICIA

El 7 de mayo de 2004 (LXXXII Asamblea Plenaria, Madrid del 3 al 7 de 2004), la Conferencia Episcopal Española aprobó los Estatutos para la Renovación Carismática Católica en España como asociación privada de fieles. Por ello tengo el gusto y la alegría de presentaros el texto de nuestros Estatutos. Se trata de una nueva gracia para la RCCE que viene a ayudarnos a camnar con una mayor responsabilidad espiritual y bajo la mirada de nuetros Pastores en la Iglesia. El propio Papa Juan Pablo II nos dice en su mensaje al Presidente del Consejo de Laicos del 5 de abril del 2001: "La culminación de este proceso es el acto oficial de reconocimiento y aprobación de los estatutos como regla de vida clara y segura, un momento que las realidades eclesiales implicadas viven siempre con gran alegría y con profunda gratitud a Dios y la Iglesia. En efecto, al ser un nuevo punto de partida, es signo visible de una identidad eclesial madura (cf.ib., 30)"

Como instrumento nuevo que se nos otorga podremos recibir grandes frutos espirituales porque los Estatutos no restringen o limitan la acción del Espíritu Santo, que siempre actuará en medio de su pueblo y en cada uno de nuestros corazones sin más barrera que la que nosotros personalmente queramos ponerle.

Por todo esto, os invito a que los recibáis con el corazón abierto y os unáis a esta gran alegría de comunión. Leedlos despacio y veréis como toda nuestra identidad espiritual como corriente de gracia, está reflejada en ellos.

Demos gracias a Dios por su bondad y su constante cuidado.

Gregorio López Paños
Coordinador Nacional de la RCCE (2000-2006)

ESTATUTOS: UN REGALO DE LA IGLESIA A LA RENOVACIÓN
Se abre así una renovada singladura como movimiento eclesial

Nuestro más sincero agradecimiento al Cardenal Rouco Varela y a toda la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, por el reconocimiento de los Estatutos de la RCCE, el pasado siete de Mayo. Igualmente a todos los miembros de la Junta Jurídica de la C.E. y de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar.

¡La Renovación Carismática en España tiene Estatutos! ¡¡Gloria al Señor!! Consideramos los Estatutos, una vez aprobados, como un regalo del Espíritu Santo. Creemos que el reconocimiento oficial de los mismos y la erección de la Renovación, como Asociación Privada de Fieles de ámbito nacional, es la nueva puerta que se abre ante todos nosotros, para iniciar una etapa más floreciente y una renovada singladura como movimiento eclesial.

Es preferible estar, vivir y ser protegidos por nuestra Madre Iglesia, que caminar por libre y sin una clara identidad dentro de ella. Durante mucho tiempo hemos orado al Espíritu Santo, alma de la Iglesia, para estar bajo su guía y ayuda. Y el primer viernes de mayo de 2004, en su séptmo día, como un dulce beso de la Madre, en las horas centrales de esa bendita jornada, recibíamos la noticia desde la sede de la Conferencia Espiscopal: ¡Nuestros pastores aprueban unas normas sencillas y claras para el crecimiento de la Renovación Carismática de España!

Han quedado grabadas en mi memoria para siempre las intensas súplicas que hicimos los Servidores de la Renovación de España en el encuentro nacional, especialmente el pasado dos de mayo (2004). Con mucha fe le pedíamos al Señor en la Eucaristía de clausura: "Divino Espíritu, si es tu deseo y voluntad, que nuestros pastores aprueben los Estatutos, adelante; pero, si no han de contribuir a tu gloria y el bien de la Renovación de España, paraliza este proyecto definitivamente". El vierenes siguiente, siete de mayo de 2004, el Espíritu contestaba a esa petición, a través del discernimiento de nuestros pastores, comunicándonos su clara decisión de considerarnos "Movimiento dentro de la Iglesia española", sin perder para nada nuestra más íntima identidad y nuestras particularidades más genuinas.

El que los Estatutos sean, a partir de ahora, la norma fundamental de nuestros grupos de oración, no supone una renuncia a la esencia de lo que ha querido darnos desde siempre el Espíritu Santo, al regalarnos la gracia de la Renovación. Por supuesto, que no se trata de apagar la "corriente espiritual y el acontecimiento de gracia, suscitado por el Espíritu Santo dentro de la Iglesia", tal y como se describe la Renovación en el Espíritu en el artículo 1 de nuestros Estatutos, al contrario, es nuestra mejor aportación para el enriquecimiento de la Iglesia.

El P. Congar titula uno de los capítulos más importantes de su tratado sobre "El Espíritu Santo" con estas palabras: "La Iglesia es hecha por el Espíritu Santo. Él es su cofundador" (Libro II, Parte primera, nº 1). Pues bien, si el Espíritu Santo es el animador de toda la acción de la Iglesia, que ha servido para regular todo su dinamismo, desde Hechos de los Apóstoles hasta hoy, confiemos en que también lo seguirá siendo en el futuro.

Cuando la Iglesia nació el día de Pentecostés, no necesitó, por supuesto, ningunas normas ni estatutos. Pero, según fue creciendo, fue precisa una organización elemental que, con el paso del tiempo, se fue haciendo más compleja. Paralelamente ha sucedido lo mismo con esta singular gracia que es la Renovación Carismática en España y de otros países. Desde que se experimentó la primera Efusión del Espíritu, en febrero de 1967, ha ido creciendo prodigiosamente hasta los años iniciales de este nuevo siglo y milenio. Por eso, ahora, han creído oportuno nuestros pastores regalarnos algunas normas, no para ahogar el Espíritu, sino para que se siga derramando a través de ellas más y más en todos nosotros. La Historia de la Iglesia nos demuestra que lo único que apaga el Espíritu no son las directrices y orientaciones dadas por los pastores a los fieles, sino nuestros pecados de divisiones, disensiones, discordias y demás obras de la carne, de las que habla Pablo en Gálatas 5, 19.

En este singular acontecimiento de que toda una Asamblea Plenaria Episcopal haya renocido unos Estatutos para la Renovación de España, hemos de ver la Voluntad de Dios y han de ser para nosotros motivo de supremo gozo. Es maravilloso entrar en una sintonía mayor con nuestra Iglesia, y poder rechazar esa falsa acusación que tantas veces nos han dirigido de ser una secta.

¡Quiera el Espíritu Santo derramar sobre todos nosotros una especial unción suya, a fin de comprender la bendición que supone para la Renovación de España, el camino de santidad que acaban de aprobar nuestros obispos! ¡Pedimos, por la intercesión de la Virgen de Pentecostés, que los recién estrenados Estatutos hagan brotar en todas las diócesis y parroquias de España una nueva primavera para nuestras comunidades y grupos carismáticos!

P. David Gascón Cerezo
Asesor Espiritual de la RCCE (2004)