21 Septiembre 2010
Importancia de la predicación
La predicación es un carisma que hay que descubrir y fomentar. El carisma es un don que Dios regala a ciertas personas y que la Comunidad debe discernir. S. Pablo resalta (1 Cor. 14, 1, 3) la necesidad y la importancia de los predicadores, de los que “hablan en nombre de Dios: hablan a los hombres, los ayuda espiritualmente, los anima y los consuela”. Y en el versículo 5 concluye: ”Desearía que todos vosotros tuvieseis el don de expresaros en ese lenguaje misterioso (el de lenguas), pero prefiero que tengáis el de hablar en nombre de Dios, pues para el bien de la Iglesia es más útil el que transmite mensajes en nombre de Dios, que quien habla un lenguaje misterioso”.
Creación de la Escuela Nacional de predicadores
El Equipo Nacional de la Renovación Carismática Católica en España valoró la importancia de tener hermanos que nos hablasen en nombre de Dios; que no bastaba tener el carisma y predisposición para la predicación, sino que era necesario darles una preparación adecuada. De la misma manera que en toda profesión, a parte del carisma propio, se necesita la asistencia a una escuela especializada para aprender las técnicas de la profesión, también nuestros predicadores debían formarse y aprender todo lo necesario para que la Palabra de Dios llegue al corazón de los hermanos. No se podía olvidar, que la Palabra de Dios, merece todo el respeto y debe ser tratada con toda solicitud y delicadeza.
Por ello, el Equipo Nacional de la Renovación, en el año 2007, aprobó la creación de la Escuela Nacional de Predicadores, como un ministerio más de dicho Equipo.
Finalidad de la Escuela
Los objetivos principales de la Escuela, son tres:
a) Descubrir a los hermanos que tengan carisma para la predicación.
b) Formarlos en las técnicas y sistemas para realizar una buen predicación y poder cumplir así, su misión.
c) Apoyarlos y promocionarlos a realizar la misión que, como don, han recibido.
Condiciones primordiales de los candidatos
a) Sentir la llamada al ministerio de la palabra.
b) Tener un grado de formación algo más que elemental sobre la Palabra de Dios, sobre las verdades de la fe, sobre la doctrina de la Iglesia. Y como es obvio, poseer una cultura general.
c) Estar dispuesto a formarse en mayor profundidad sobre los tres temas anunciados en el párrafo anterior.
d) Llevar una vida cristiana de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia. Saber que el predicador es primero receptor y después emisor; por tanto su vida debe estar de acuerdo al mensaje evangélico.
e) Asistir a los cursos de formación que se den en la Escuela.
Enrique Vilar.
Responsable de la Escuela Nacional de Predicadores.












